Reseña de Educar sin miedo

Reseña del libro:

Educar sin miedo

Junio 2026

Por Nathaly Carranza Arce

Si eres madre o padre de niños pequeños y has buscado información en internet para poder hacer frente a alguna situación que pudo sobrepasarte, probablemente el algoritmo te haya llevado al contenido de la Dra. Becky Kennedy, quien es considerada experta en la crianza y en la regulación emocional infantil.

En su libro Educar sin miedo, desarrolla el método “Good Inside”, orientado a la comprensión profunda del mundo interno de los niños. Considero que estamos frente a una nueva forma de verlos, de concebir su mundo emocional, la crianza y, en general, de tener una mirada más justa tanto hacia los hijos como hacia ti mismo cuando ejerces tu maternidad o paternidad.

A lo largo del libro se desarrollan los principios del método que buscan orientar de manera práctica y empática a padres y madres de familia. Personalmente, el principio de multiplicidad me parece uno de los más reveladores para desenvolvernos en la dinámica familiar. Plantea que las personas experimentamos varias emociones, pensamientos, deseos, expectativas y que muchas veces todos éstos son contradictorios, lo cual no es algo negativo. Por ejemplo, muchos padres consideran que poner límites los coloca en una posición en la que ya no pueden bromear o jugar con sus hijos (o por el contrario piensan que si establecen una relación juguetona con sus hijos, ya no podrán consolidarse como autoridad). No es necesario escoger una posición definitiva, puedes poner un limite y aún así sentirte mal por ello.

Esto nos lleva a otro punto importante. Gracias a la multiplicidad, podemos comprender que nuestros hijos interpreten una misma situación de manera distinta a la nuestra. Es importante no buscar convencerlos que la forma en que vemos la vida es mejor que la suya, pues eso puede generar que no se sientan valorados ni considerados y que se perciban desconectados de nosotros. Como dice la Dra. Kennedy “somos nuestra versión más sana cuando somos capaces de ver que dos (o más) cosas son ciertas”. En otras palabras, podríamos decir que la existencia de una percepción sobre algo, no elimina otra percepción, no son mutuamente excluyentes: En concreto, aceptar que nuestros hijos pueden tener una forma de sentirse opuesta a la nuestra. Reconocer esta coexistencia emocional, puede favorecer a una crianza menos rígida.

Considero que este enfoque no sólo proporciona herramientas para vincularnos de manera más sana con los hijos, sino que también nos permite desarrollar una relación más amable con nosotros mismos. Normaliza muchas reacciones que pueden presentarse en momentos de tensión y orienta de una manera natural, a aceptarnos y buscar mejorar con pautas que pueden adoptarse sin proponernos convertirnos en “súper” madres o “súper” padres de la noche a la mañana.

Otro aspecto que destaco es que, antes de buscar la reparación del comportamiento inadecuado, es muy importante dar cercanía, es decir, construir vínculo. Este punto se articula con el proceso de psicoterapia, donde siempre enfatizo el valor del juego en la intervención con niños, ya que es fundamental para construir el lazo entre el niño y el terapeuta. Cuando esta complicidad se ha creado, recién está dado el espacio para poder acceder al mundo emocional. Lo mismo ocurre entre padres, madres y niños. Si no conectamos antes de corregir, probablemente nos tome más tiempo y terminemos desbordados nosotros también.

Los niños son “buenos por dentro” es la premisa principal del libro, pues aunque a veces nuestros hijos tengan berrinches desmesurados, por dentro siguen siendo buenos. Dicho de otra manera, se trata de separar la conducta de la valoración personal y entender que los comportamientos complejos pueden ser más bien una vía de expresión de emociones intensas, que biológicamente los niños aún no están preparados para manejar por sí mismos. Este mismo principio se aplica a los padres, pues a pesar que a veces nuestro estrés y vida laboral agitada no permite que conectemos de la mejor manera con nuestros hijos, somos buenas personas que queremos mejorar.

Sin embargo, surgen las siguientes preguntas: ¿realmente todas las personas son buenas por dentro? ¿No estamos cayendo acaso en un principio de “positivismo absoluto” o de “buenismo”? Mientras leía el libro, en algún momento tuve esta duda. Luego recordé mi experiencia en entornos educativos, donde muchas veces sucede todo lo contrario: las personas parten de la premisa de que los niños con dificultades de conducta son “problemáticos”, impidiendo tener un acercamiento libre de prejuicios. En ese sentido, considero que partir de una mirada distinta no significa negar la realidad, es más bien una manera más humana y menos predispuesta al juicio, a lo negativo. Quizá comprender a los niños requiere un acercamiento previo a su historia antes de definirlos únicamente por su conducta.

Entonces ¿Por qué leer “Educar sin miedo”? El libro invita a madres y padres a cuestionar la idea de que para lograr cambios en la conducta infantil y en el mundo emocional de los niños, se depende únicamente de la corrección de comportamientos a través del castigo y de tablas de recompensa. De esta manera trasciende la conducta observable, propone una transformación más profunda sobre la crianza y sobre el ser padres, da un mensaje de esperanza, y apuesta por nuevas formas de entender las emociones y la vivencia de nuestros niños. En síntesis, nos recuerda que como personas lo más probable es que tengamos aspectos buenos, y que si estás leyendo este artículo o el libro (mucho mejor si es el libro), estás en busca del cambio, lo cual es un gran paso…
Nathaly Carranza
Psicóloga Infantojuvenil

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