La vergüenza de sentir Ansiedad

La vergüenza de sentir Ansiedad

Por: Marcelo Ríos Fuentes*

Carlos es un joven profesional que ha comenzado a sentirse muy incómodo en situaciones en las que cree que está siendo evaluado. Exposiciones en el trabajo, reuniones con su equipo, interacciones con sus superiores en las que le preguntan su opinión, en todas estas situaciones (y otras) comienza a sentir que su cuerpo reacciona con intensidad, activando síntomas poco habituales.

Temblores en las extremidades (sus piernas le temblaron en más de una ocasión), sensación de aceleración y palpitación cardiaca, falta de aire y ahogo acompañado de mareo; se trata de una constelación ingrata de sensaciones que hacen que sienta que ha perdido el control de su propio cuerpo.

Pronto estas sensaciones se van convirtiendo en un nuevo motivo de temor. Ya no es solo el sentirse evaluado lo que le aterra, también le preocupa experimentar los síntomas y sensaciones asociados a los cada vez más frecuentes episodios de "pérdida de control". En tres ocasiones, mientras se encontraba en el trabajo, la aparición repentina de estos síntomas lo obligó a salir corriendo de una reunión con sus jefes y colegas de trabajo, resguardarse en la terraza o el baño de la oficina, encerrarse y experimentar lo que en términos psicopatológicos se denomina como: “ataque de pánico”.

El temor a experimentar estas sensaciones y a que los demás se den cuenta de cómo le afectan comenzó a hacerle sentir culpa, vergüenza y frustración. Carlos empezó a aislarse y a disminuir su interacción social. Comenzó a activar un estado que los psicólogos denominamos “hipervigilancia corporal”, se refiere a estar demasiado atento a las señales que nos brinda nuestro propio cuerpo, lo que activa una mayor sensibilidad a cualquier leve cambio corporal y puede incrementar la percepción de intensidad y gravedad del mismo.

Hablamos de ansiedad de la ansiedad cuando nos referimos a la respuesta de ansiedad que se activa por el miedo a experimentar ansiedad. Muchas veces este proceso tiene que ver con la cronificación de los síntomas, ya que aunque no le pongamos la etiqueta de ansiedad, los síntomas y sensaciones así como el malestar que producen comienzan a ser tan aversivos que la persona desarrollará, con el paso del tiempo, ansiedad de tener que experimentarlos.

En la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) se denomina a este tipo de problemática: metaperturbación, literalmente esta terminología se refiere a la perturbación que genera la perturbación. Por ejemplo, saber que podemos experimentar ansiedad puede llevarnos a sentirnos ansiosos; lo mismo pasa con la vergüenza y la culpa que podemos sentir al saber que padecemos ansiedad: sentir ansiedad puede conducirnos a sentirnos avergonzados y culpables por tener ansiedad.

Volvamos a Carlos, mientras más vulnerable se siente más amenazante ve su día a día, esto hace que se ponga a la defensiva y en las interacciones diarias adopte un estilo de mucha fragilidad, de verse rebasado con todo, una especie de irritabilidad y susceptibilidad constante que interactúa con su ansiedad de forma contraproducente, incrementándola.

En este momento de su vida, ante el malestar y el sufrimiento que le genera atravesar por este declive en su salud mental puede elegir entre dos alternativas: la primera, es evadir la ansiedad, evitando cada situación que la provoque, reduciendo su exposición a situaciones estresantes y potencialmente activadoras de la ansiedad, lo que irremediablemente lo llevará a desadaptarse paulatinamente de su entorno, perder autonomía, libertad y calidad de vida; haciendo que el cuadro se complique cada vez más, a la par que su vida se reduce y achica en la misma magnitud. La segunda posibilidad es afrontar de forma sistemática los distintos factores que lo han llevado a este estado de malestar y alarma constante, afrontar su ansiedad pasa inicialmente por entenderla “no como una muestra de debilidad” sino como una reacción natural ante las circunstancias que vive, y esta reacción es siempre una materialización de su forma de ver la vida, de verse a sí mismo y al mundo. Estas “formas de ver” estarán hechas a su vez: de formas de pensar, concebir e interpretar, de creencias, actitudes y evaluaciones cotidianas que elaboramos con y a través de nuestro pensamiento.

Aprender cómo funciona su ansiedad, le permitirá entenderla regulándola y ajustarla, de manera que se produzca de forma más saludable. En este proceso de ajuste será importante: (1) actuar sobre sus pensamientos y el diálogo que construye consigo mismo a través de ellos; (2) actuar sobre su DIÁLOGO INTERNO y cambiarlo implica comprender cómo se produce y configura, cómo sus pensamientos interactúan con sus emociones y conductas de manera que terminan activando la ansiedad y manteniéndola a través del tiempo.

En este proceso de aprendizaje entro yo, como terapeuta cognitivo conductual, narrador de estas líneas pero a la vez profesional formado en el abordaje, intervención y tratamiento de la ansiedad; vamos a vernos (leernos) en muchas ocasiones más!, me refiero a ustedes y a mí, no a Carlos...bueno, de alguna forma también a él, porque como personaje de estos relatos me ayudará a hablar de las distintas formas como las personas vivimos la ansiedad, él y otros personajes nos permitirán tratar y profundizar en el tema. En estos artículos aprenderemos de la ansiedad y de la forma como surge, cómo funciona y, a su vez, de las mejores estrategias para afrontarla y superarla en el día a día. Este primer texto es el inicio, tendremos más momentos para encontrarnos, dialogar y aprender a través de estas líneas.

Volvamos a la historia, para cerrarla momentáneamente. Con Carlos decidimos empezar un tratamiento de Terapia Cognitiva Conductual, que consiste justamente en el desarrollo y aprendizaje de habilidades que nos permiten cambiar nuestros pensamientos y hacer frente a las problemáticas cotidianas de forma emocionalmente más saludable.

Trabajaremos juntos en pasar del tormento al afrontamiento. Nos vemos pronto...
Marcelo Ríos Fuentes
Psicoterapeuta

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